Las ciudades pueden y deben ser planificadas. Lo urbano, no. Lo urbano es lo que no puede ser planificado en una ciudad, ni se deja. Es la máquina social por excelencia, un colosal artefacto de hacer y deshacer nudos humanos que no puede detener su interminable labor. En cambio, en todo el mundo se pueden constatar las evidencias de que el proceso que se sigue es exactamente el contrario. Se planifica lo urbano -la calle y la vida que se despliegan en y por ella-, pero no la ciudad, que es vendida para que el más feroz de los liberalismo la deprede y haga de ella su negocio. Se estimula la propiedad, pero se restringe la apropiación.

Manuel Delgado

(Sociedades movedizas, Anagrama, 2007)

Tags: